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Remedios medievales para el tamaño del pene

dlopez 10 junio 2010

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El tamaño del pene siempre ha sido un problema. Independientemente de la época histórica, todos los hombres por exceso o por defecto siempre nos hemos puesto a pensar en qué podemos hacer para mejorar nuestra sexualidad. En la Edad Media, cuando el único objetivo de la cópula era la procreación, aconsejaban que si se tenía el pene corto se levantaran las nalgas de la mujer para que el semen cayera mejor.

Si se tenía demasiado largo aconsejaban poner de tope la propia mano del hombre “para evitar que la semilla se enfríe”. Famosas son las notas del Doctor Comenge, “urólogo” de Fernando VII que tenía un gran miembro y no conseguía tener descendencia.

La solución para que Doña Cristina tuviera descendencia fue bastante lógica. Se creó un cojín de 3 centímetros de grosor y en el centro había un orificio por el que el Rey metía su miembro. Gracias a este invento nacieron Isabel II y Luisa Fernanda.

Consejos, inventos, ideas y demás artilugios que siempre han existido. Hoy los de la bata blanca no hacen nada de esto por menos de 1.000 euros, aunque hay que comer, caliente si es posible, no vemos demasiado lógicos muchos tratamientos inservibles que sólo sirven para esquilmar los bolsillos de los que siguen viendo a los médicos como a unos santos bajados del cielo. A veces la historia nos aporta mejores soluciones.

Vía | Errores históricos


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