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Ni el bigote de una gamba

dlopez 4 diciembre 2009

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Es una de las frases más repetidas por los machos ibéricos de nuestro país, por el culo ni el bigote de una gama, pues, como se suele decir, no saben lo que se pierden. Y que conste que no estamos aquí diciendo que los heteros se pongan a copular con otros hombres, que tampoco pasaría nada malo, sino que intentaremos aclarar por qué existe ese tabú con el sexo anal.

Lo primero que puede influir en la mentalidad del macho más tradicional es la educación recibida. La religión católica siempre ha calificado de contra natura el sexo anal, entre otras cosas porque no implica fecundación y por estar en el Antiguo Testamento como una práctica común en Sodoma, paradigma de la barbarie y el pecado.

Luego vino la influencia del cine y de otros ideales políticos que siguen pensando que el hombre de pelo en pecho sólo puede utilizar su ano para lo que estás pensando. Muy pocos conocen el placer que da el beso negro, sexo oral en el ano (en condiciones higiénicas aptas para esta práctica), o el uso de un plug anal.

Sí es cierto que, poco a poco, ese tabú va cayendo y muchos dejan que su pareja, siempre femenina, juguetee un poco con el ano metiéndoles un dedo, pero siempre con el famoso “que no se entere nadie” de por medio. Si lo pensamos bien tampoco los gays van comentándole a todo el que se cruzan por la calle lo que hacen en su intimidad, ¿por qué tendríamos que hacerlo los heteros?

La estimulación de la próstata, el objetivo primordial para introducirse en este mundo del sexo anal, es altamente placentera y provoca más fuerza en los orgasmos y un placer inmenso. Como es natural, podéis empezar en pareja o en solitario, os aconsejamos el uso de un plug de tamaño pequeño para, poco a poco, ir aumentando el tamaño pensando también en llevar a cabo vuestras fantasías de sexo gay o bisexual.

Si alguno lo ha practicado sabrá de lo que hablamos, si queréis compartir vuestra experiencia con el resto de lectores será un placer.


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