Erotismo, sexo, relaciones y parejas.

Michel Foucault, opiniones sobre la moral y el sexo

dlopez 12 noviembre 2010

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Rescatamos hoy una vieja entrevista, publicada por Le Nouvel Observateur en junio de 1984, con Michel Foucault en la que se comenta el tema de la moralidad y el sexo. La ética, lo correcto, lo incorrecto, el pecado y el sentimiento de culpa son constantes que durante la historia se han asociado al sexo. En este post comentamos la opinión del autor de Historia de la sexualidad (1976) sobre estos temas.

Lo más curioso es que para los griegos el sexo no era para nada importante. Pensaban que la dieta y el régimen era lo fundamental para desarrollarse como personas. Esta tendencia continuó hasta bien entrado el siglo XVII que fue cuando la sociedad cambió para centrarse más en el sexo.

La ética en la sexualidad para los griegos no tenía ninguna relación con lo que entendemos hoy por “lo políticamente correcto”, “Lo que más me sorprende de la ética griega es que se preocupaban más de su propia conducta moral o ética, y de la relación que mantenían consigo mismos y con los otros, que de las cuestiones religiosas. ¿Qué ocurre tras la muerte? ¿Intervienen los dioses, o no? Estos son asuntos de poca importancia para ellos, ya que no estaban relacionadas con su ética. Además, esta ética no iba ligada a un sistema legal. Las leyes que regulaban la conducta sexual no eran muy numerosas ni tenían demasiada fuerza. A los griegos lo que les interesaba era constituir una ética que fuera una estética de la existencia” dice Foucault.

Para los griegos tampoco existía lo de “parafilia” o “desviación”, “Según su ética sexual la diferencia no estaba en preferir a los mujeres o a los hombres, ni en hacer el amor de una u otra forma. Era más bien una cuestión de cantidad, y de actuar como activo o como pasivo; en ser esclavo de los propios deseos o maestro de ellos”.

Sobre la influencia de la psicología y la religión en la ética sexual comenta que “Creo que desde un punto de vista teórico, Sartre, a través de la noción moral de autenticidad, retoma la idea de que debemos ser nosotros mismos, es decir, convertirnos en nuestro verdadero yo. Pero podríamos ligar su pensamiento teórico con el concepto de creatividad, y no con el de autenticidad. Si el yo no nos viene dado, llegamos a una consecuencia práctica: debemos constituirnos a nosotros mismos, fabricarnos, crearnos como si fueramos una obra de arte”.

Vía | Identidades


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