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Mi maestra de sexo ( y IV)

dlopez 12 agosto 2010

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Un buen día llegó a la oficina y me comentó que su DVD con el rollo de la TDT y todo eso no se veía bien, que si podía ir a su casa esa tarde para arreglarlo. No ví mayor problema en la propuesta y allá que me fui. Me afeité, me puse una camisa más o menos nueva y me presenté en su casa.

Ella estaba vestida normal y me indicó dónde estaba la avería. El problema era que el euroconector no estaba donde debería estar, puse el cable y cuando me dí la vuelta para irme a mi casa sucedió.
Me echó mano al paquete mientras me metía la lengua hasta la campanilla. Poco a poco me quitó el botón del pantalón para irme pajeando por dentro del slip que pronto bajó, “Es pequeñita pero reacciona bien” me dijo, no tardó en arrodillarse para empezar a chupármela con mucha delicadeza al principio y luego con más intensidad.

Visto lo visto no tuve más remedio que pedirle que se desnudara para lamerle los pezones que ya esperaban a mi lengua. Tras este paso fui bajando poco a poco hasta llegar a su sexo que lamí de forma inexperta al principio y que, tras oír sus consejos, aprendí cómo le gustaba sentir mi lengua y tener un orgasmo.

A renglón seguido me la volvió a chupar y me puso un condón. Se abrió de piernas y me indicó cómo hacerlo poco a poco. Al principio me invadieron mil dudas y no sabía qué hacer, ella me tranquilizó…
Tras las primeras entradas y salidas observé cómo su vagina se amoldó a mi pene y empecé a subir el ritmo. Ella me recibía cada vez mejor y cuando pensaba que se iba decidió cambiar de postura. Se sentó sobre mí y me ofreció sus pechos.

Mientras los lamía no dudó en clavarse mi estaca hasta el ombligo, sus movimientos eran muy fuertes e incluso me hacían daño pero ella parecía estar en otro mundo y seguía moviéndose con gran ímpetu.
Fue entonces cuando me preguntó, “¿Tú no te corres nunca o qué?”. Tras esta pregunta se puso a cuatro patas y me pedía que le diera con todas mis fuerzas y que cuando viera que me iba a correr la avisara.

Tras estar así unos minutos no pude aguantar más y la avisé, se dio la vuelta, me quitó el condón y dejó que eyaculara profusamente en su boca. Verla allí recibiéndome, con mi semen bañando sus grandes pechos es una de las imágenes que tengo grabadas en mi memoroa.

Agosto aún no ha terminado, desde entonces nos hemos visto más veces e incluso me ha confesado que quiere probar algún que otro juguete, lubricantes, posturas, golpecitos y todo lo que se le ocurre. Si os ha gustado este relato os seguiré contando alguna que otra experiencia que he tenido con ella, mi maestra de sexo.


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