Erotismo, sexo, relaciones y parejas.

Los homosexuales y su protesta ante Benedicto XVI

dlopez 13 noviembre 2010

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Antes de que algún homosexual se lance a comentar este post, antes de que algún nacionalsocialista de los que sufrimos a diario me tache de lo que le de la gana, quiero dejar claro que respeto a los homosexuales ya que cada cual puede hacer su capa un sayo. La reciente visita de Benedicto XVI a Barcelona fue el escenario perfecto para varios colectivos homosexuales que organizaron varios actos de protesta siendo el más destacado el beso que muchas parejas se dieron al paso del papamóvil.

Jordi Petit, dirigente de un colectivo homosexual comentó que “la jerarquía eclesiástica hace muchos años que ataca los derechos básicos humanos”. Esta frase, dicha así, poco aclara sobre el tema. Acusar de atacar los derechos humanos básicos a una institución como la Iglesia Católica es algo que no se puede hacer de forma gratuita. Es más, uno de los derechos básicos de cualquier persona es poder comer cada día, el gobierno parece no enterarse de esto y la miseria campa por sus respetos. ¿Se acusa al gobierno de esto?

El laicismo parece ser la única solución a los problemas en este país. Si bien es cierto que la Iglesia no siempre ha estado del lado del más débil, no podemos retrotraernos a la dictadura franquista para acusar a una institución que también hace su labor social. Separar la política y la religión nos parece perfecto pero también preguntamos, ya puestos, ¿alguna protesta de homosexuales ante las mezquitas islámicas que proliferan por nuestro país?, ¿no es cierto que en ciertos países musulmanes hay pena de muerte para los homosexuales? Imaginamos que el nacionalsocialismo les insta a respetar la cínica “Alianza de Civilizaciones” y a machacar a los de siempre con el manido discurso que llevamos oyendo desde hace décadas.

Pero a la protesta homosexual se unieron las feministas y los anarquistas ejerciendo su libertad de expresión con frases como ‘La Virgen del Rocío es un tío’, ‘Menos lobos y más caperucitas’ o ‘Los confesionarios solo son armarios’. Es decir, para ser feminista hay que criticar a la Iglesia y para ser anarquista y homosexual también. Y yo pregunto, ¿cuántos anarquistas van a abuchear al presidente del Gobierno?, ¿cuántas feministas se han quejado de la desaparición del ministerio de Igualdad?

La opción sexual o el género de cada uno no pueden ser usados como excusa para hacer lo que nos de la gana. La Constitución así lo dice, lo malo es que los gestores de todo esto no quieren enterarse. En este país en quiebra es mejor seguir alardeando de lo progres que somos y machacando a la gente normal y corriente. Lamentable.


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