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Giacomo Casanova

Luigi Eroxxx 19 febrero 2009

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Cuando pensamos en un hombre capaz de tirarse a cualquier mujer que se le antojara; el mejor ejemplo es Giacomo Casanova. La seducción, el éxito sexual, las mujeres dominadas; son todas imágenes que asociamos con este nombre. Pero ¿Qué era eso tan especial que hacía de Casanova el amante infalible?

En sus memorias, el irresistible Giacomo, relata cómo a sus 28 años era un consumado experto en cuestiones femeninas. Entre sus proezas de cama se cuentan nobles, plebeyas, esclavas negras, actrices, bailarinas, una familia completa de mujeres; 5 hermanas y la madre y, desde luego… monjas, a las cuales hacia renunciar a sus votos de castidad y las trastornaba a tal grado que eran las misma religiosas las que pedían tener sexo.

Ted Emery, profesor del colegio Dickinson, encargado sobre una exposición sobre el conquistador de mujeres, asegura que quizá su mejor armar era la caballerosidad y la sinceridad en su manera de tratarlas, cuestión más importante para ellas aun que sus habilidades en la cama.

“El se enamoraba realmente de las mujeres que a su vez, se enamoraban de él. Era muy fanfarrón en cuanto a su capacidad de provocarles orgasmos múltiples; pero incluso aunque esto fuera cierto, el hecho de que era un hombre que se preocupaba seriamente por el placer de cada mujer con la que estaba, le ganaban muchos puntos con sus conquistas. Este hecho lo hacía diferente y en muchos aspectos admirable para ellas”

Y bueno, para entender mejor el genio de este hombre para encamar mujeres, es necesario poner especial atención en diez puntos básicos que Emery observo en la representación de una cena entre Casanova y una bella monja.

Paso # 1

Para hacer sentir a una mujer especial, haz algo especial.
Para la ocasión Casanova rentó un elegante departamento, cómodo y limpio. Cuando la encontró en el lugar citado, la tomó del brazo y la dirigió hasta el lugar indicado. Caminó junto a ella a través de la plaza, sin titubear, hasta que llegaron al lugar que previamente había preparado.

Moraleja: Para impresionar a una mujer, no hay nadie como un hombre que tome el control de la situación. Es un gravísimo error preguntar a la mujer, ¿Qué quieres hacer? El verdadero Casanova tiene un plan para dejar a la mujer impresionada. “Las mujeres aprecian enormemente cualquier gesto que consideran un esfuerzo por ganar su admiración o su atención… Casanova en realidad hacia su esfuerzo”, admite Emery.

En próximos post seguiremos con los pasos que hicieron de Casanova un seductor infalible.


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