Erotismo, sexo, relaciones y parejas.

Fantasías inapropiadas

dlopez 27 diciembre 2009

menage.jpg

El terreno de las fantasías sexuales es bastante pantanoso. Entre otras cosas porque es el subsconsciente el que se encarga de decidir qué vamos a soñar y tras soñarlo empezamos a preocuparnos. ¿Por qué?, pues porque descubrimos sueños escondidos que nos sorprenden a nosotros mismos.

Se ha dado el caso de los clásicos machos que sueñan con hacer el amor con un hombre o con un trío bisexual. Mujeres embarazadas a las que les excitaría que bebieran leche de su pecho o varias ideas más que pueden parecer inapropiadas y que sólo viven en nuestra intimidad.

Pero el motivo de que no contemos estas fantasías es, aparte del pudor, bastante básico. Nos creamos una imagen pública y proyectamos una personalidad a nuestra pareja. Imaginemos, por poner un simple ejemplo, que un hombre heterosexual sueña con tener sexo anal con otro hombre o simplemente con tenerlo. Pero a su vez no podemos olvidar el tipo de sexo que ha tenido con su pareja, si éste ha sido de lo más clásico pues apaga y vámonos.

Preguntas como ¿A ver cómo le digo yo a mi mujer que me gustaría que me hiciera un Strap on?, ¿cómo le comento que he soñado con una transexual?, ¿qué puedo hacer para evitar tener estos sueños? Pues la respuesta es bien sencilla, no puedes hacer nada. Es más, si estas fantasías no le hacen daño a nadie debes llevarlas al campo de la realidad.

Si te gustaría hacer un trío bisexual busca la forma de hacerlo, si quieres tener sexo anal cómprate un plug y pruébalo con tu pareja. En el sexo todo vale, siempre que no sea un delito tipificado por la ley, y todo lo que sueñes es porque, de alguna manera, lo llevas dentro. Puede tratarse de un trauma que hay que corregir o de un deseo sexual exacerbado. Sea lo que sea que nunca llegue el momento en el que pienses ¿por qué no lo intenté? Como siempre os decimos el blog es vuestro. Esperamos vuestros comentarios sobre este tipo de fantasías, el anonimato de internet nos podría ofrecer la faceta más oculta de nosotros mismos y así podríamos comprobar si somos, o no, tan “raritos” como pensamos.


COMENTARIOS

No hay comentarios, puedes dejar el primero.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

ENLACES A ESTE ARTICULO