Erotismo, sexo, relaciones y parejas.

El esclavo sexual, conoce los detalles de esta modalidad de sexo

dlopez 27 enero 2011

esclavosexual.jpg

Lo primero que tenemos que dejar claro con este post es que no vamos a hablar, bajo ningún concepto, de las personas que están contra su voluntad ejerciendo la prostitución sometidas por un proxeneta. El delito de esclavitud sexual es algo punible y repugnante que nada tiene que ver con el tema de este artículo.

Tras la mamarrachada perpetrada en Sálvame por un sujeto que permanece en el anonimato, hemos pensado en comentar en qué consiste esta modalidad de relación de pareja. Ser esclavo de tu pareja significa satisfacerla en todo lo que te ordene, esta sumisión, relacionada con el sadomasoquismo en la mayoría de las ocasiones, suele ser el objeto del placer del esclavo en cuestión.

Esta modalidad suele ser preferida por los hombres que practican la citada parafilia. La relación ama y esclavo suele ser lo suficientemente erótica para estas personas como para decidir humillarse ante los deseos de su pareja. El uso de un arnés, cuerdas, mordazas y todo tipo de objetos que anulen la voluntad del esclavo son habituales.

El esclavo, o sumiso, suele también aprovechar esta circunstancia de supuesta indefensión para cumplir sus fantasías sexuales o bien para olvidarse de la represión de sus deseos sexuales. En muchos casos las relaciones homosexuales o bisexuales suelen aparecer como parte del juego. Es habitual que algunos hombres busquen este tipo de relación con prostitutas especializadas en el sado. Por nuestra parte no pensamos que este tipo de juego, teniendo siempre en cuenta que lo es, sea perjudicial para una pareja. Jugar a los esclavos sexuales y ser sumiso puede también ser una nueva forma de vivir vuestra sexualidad.

Como solemos hacer os queremos preguntar al respecto, ¿habéis jugado alguna vez a este tipo de relación?, ¿habéis cumplido vuestros deseos más ocultos?, esperamos vuestros comentarios al respecto.


COMENTARIOS

No hay comentarios, puedes dejar el primero.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *