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El órgano sexual más grande

Luigi Eroxxx 18 mayo 2009

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¿Cuál es el órgano sexual mas grande?, unos responderían que es la piel y en cuestiones de estimulo sensorial directo tal vez se esté en lo cierto, pero existe un órgano aun más poderoso y con infinitas posibilidades eróticas que es capaz de hacernos experimentar un orgasmo sin ser estimulados físicamente.

Dicen por ahí que un ingrediente básico para mantener una vida sexual sana, equilibrada y placentera es tener “imaginación” y de dónde amigos míos vienen la imaginación y la creatividad, ese empuje extra que necesita nuestra vidas y sobre todo nuestra cama.

El cerebro es un milagro de la naturaleza y a su vez es un milagro que crea milagros a su voluntad, con solo pensarlo, con solo desearlo “reanima y da vida” al juego sexual, una persona hombre o mujer consciente de su capacidad “cerebral sexual” pude transformar los estímulos más imperceptibles o más descabellados en un motor de erotismo y satisfacción.

Cuando podemos estimular nuestra imaginación y hacer de ella un bastión interminable de fantasías, podemos tener a mano todas aquellas sensaciones, situaciones, olores y sonidos que pueden convertir una sesión sexual “mediocre” en una de las mejores experiencias físicas y emocionales que hayamos disfrutado.

El verdadero reto se encuentra en trabajar nuestro orgasmo no sólo por medio del cuerpo, sino a través de educar nuestro cerebro, para aprender a clasificar las sensaciones y magnificar sus efectos en nuestra percepción; todo en esta vida es cuestión de práctica y enseñarle a nuestro cerebrito a disfrutar y liberarse en el terreno sexual no es cosa fácil, pero todo lo que vale la pena cuesta esfuerzo.

Cuando hagan el amor no desconecten el interruptor, no dejen de pensar, al contrario háganse conscientes de todo aquello que está experimentando el cuerpo, pero no sólo a través de la piel sino a través de los pensamientos, de la imaginación, de la memoria.

Dicen que para amar y disfrutar del sexo hay que dejar de pensar, pero tal vez es en este momento cuando nos negamos la oportunidad de organizar nuestras sensaciones y administrar de una mejor manera los estímulos eróticos que estamos experimentando.


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