Erotismo, sexo, relaciones y parejas.

Derecho a gemir para todos

Luigi Eroxxx 11 mayo 2009

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Me considero una persona en extremo sexual, vivo mi sexualidad al límite, claro que tratando de no dañar a nadie ni a mí mismo. Una regla importante en el desarrollo de la sexualidad de cada individuo es el respeto hacia los demás en todo sentido. En ocasiones me han sucedido situaciones un tanto embarazosas, no controlables y hasta estresantes que juegan un papel tan importante en el disfrute sexual que pueden hacer que éste desemboque en serios problemas. Estas situaciones se dan más seguidas de lo que creemos, trataré de describir algunas de ellas.

Cuestiones tan triviales como que los suegros, que están durmiendo en la habitación contigua, perciban algún ruido sospechoso, o el temor a que el niño se levante y les sorprenda, pueden evaporar las más ardientes pasiones o provocar una eyaculación precoz: cuanto antes se termine, antes se acaba la angustia. La ansiedad de que escuchen “ruidos sospechosos” inhibe el deseo. Incluso puede sobrevenir el típico gatillazo.

Estas parejas se extrañan cuando se les dice que hay un sistema muy sencillo que consiste en cerrar la puerta para que puedan estar tranquilos. Curiosamente, algunas parejas se resisten a esa medida argumentando que no consienten que en su casa se cierren las puertas con llave, que no tienen nada que esconder y que es una prueba de confianza.

Desde el punto de vista sexológico, la cuestión es que en nuestra sociedad la expresión sexual, coito, caricias o masturbación, se realiza en la intimidad y no en presencia de terceros (salvo otras prácticas sexuales que se pudieran dar y que no vienen al caso). Si estamos de acuerdo en este principio de intimidad, ¿será o no necesario cerrar las puertas, y buscar un entorno confortable y acogedor, sin tener que estar vigilando cualquier intromisión? Cada cual que medite su respuesta.

Y ya de paso, revindicamos mayor insonorización en las casas que permita gemir tranquilamente y tener un orgasmo en paz sin tener que ahogarse con la almohada. Espero les haya gustado esta pequeña reflexión hecha con aprecio para los lectores.


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