Erotismo, sexo, relaciones y parejas.

Cómo y por qué nos atrae otra persona

dlopez 2 febrero 2010

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Es posible que nunca te lo hayas planteado, pero la atracción que provoca otra persona en nosotros tiene una serie de motivos y sigue una serie de pasos que suelen ser fijos. Los motivos por los que pensamos que alguien es atractivo/a para convertirla en nuestra pareja sexual son siempre los mismos, en esto el ser humano no ha avanzado demasiado en los miles de años que llevamos haciendo el ganso por el planeta.

El primer paso es la atracción física y sexual. Hasta el momento es complicado explicar por qué alguien es una bomba sexual para algunos y un verdadero horror para otros, pero los cánones de belleza son más o menos los mismos para todos. Grandes senos y buena figura son suficientes para la mayor parte de los hombres, alguien alto y fibrado es suficiente para muchas mujeres.

Tras este primer contacto visual vendría el segundo. Si estamos hablando de un rollo de una noche ya puedes dejar de leer, en caso contrario continúa. Esa “funda” del físico puede ser lo suficientemente atractiva para pensar en cualquier fantasía sexual pero luego nos interesa saber si tras esa imagen hay una persona o sólo fachada.

La personalidad más o menos común a la nuestra, su forma de ser, su forma de ver la vida, son elementos que van añadiendo puntos positivos al total. No siempre queremos ser la pareja de un cuerpazo que cada vez que habla sube el pan. Es casi mejor conocer por dónde vienen los tiros para no tirarse a la piscina sin agua. Este segundo punto puede arruinar lo ganado en el primer punto.

Y el tercero, la personalidad y el físico son excelentes, pero lo que nos interesa en el fondo es el corazón de esa persona. El físico será esclavo de la ley de la gravedad con el tiempo, la personalidad se va agriando con los palos de la vida, pero las citada consecuencias de estar vivos no serán capaces de oscurecer el brillo del corazón de la gente. En definitiva, buscamos a alguien que tenga buen corazón, con el que se pueda hablar y compartir algunos años de nuestra vida. Simplemente se trata de un compañero de viaje que quiera acompañarnos hasta la última estación.


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