Erotismo, sexo, relaciones y parejas.

Los celos, tercer miembro de la pareja

dlopez 21 enero 2010

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Es un hecho que hemos vivido en primera persona y también en segunda. O hemos tenido una pareja celosa o nosotros mismos hemos sentido cómo nos devoraba el miedo a ser inferior o a que nuestra pareja se vaya con el primero/la primera que pase. Pero siempre que hablamos de celos tenemos que hacerlo de un grave problema de autoestima.

Sí claro, pensarás, pero ¿qué pasa si en realidad él/ella está con otra persona?, pues pasa que ni respeta ni te quiere por lo que no debes sufrir porque está con otra persona. Es duro pensar que se acabó pero peor es estar amargándose la vida injustamente.

Pero los celos no sólo se explican de esta manera tan aséptica, sufrirlos o sentirlos es totalmente natural. Se nos olvida, con demasiada frecuencia, que somos animales. Lo único que nos diferencia del resto de congéneres es que tenemos la facultad de hablar y que nuestro cerebro es capaz de preveer lo que pasará. De ahí que sea tan común estar siempre aterrorizados por lo que puede pasar, pensamos más en la consecuencia que en el acto que vamos a hacer.

Según Darwin, la diferencia entre nuestros antepasados y nosotros es apenas de un palmo en el terreno sentimental. El sentido de la propiedad de la otra persona, de la fidelidad que hay que demostrar y de ciertas ideas que rozan lo neurótico sólo degenera en celos, sufrimiento e incluso en el maltrato.

Hay que predicar con el ejemplo. Es decir, si tememos que nuestra pareja se vaya con otra persona es porque la otra parte es más atractiva o inteligente. Si te sientes “inferior” no te quejes, ve al gimnasio, culturízate y cambia tu forma de ser para intentar ajustarse al máximo a las necesidades de la otra parte. No pierdas tu personalidad pero sigue adelante con la pareja. Así, venga quien venga, triunfarás. Y si esa persona decide marcharse pues entona el hasta siempre y espera mejores tiempos.


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