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Antidepresivos y sexo, entre la salud mental y la sexual

dlopez 19 febrero 2011

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Un 25% de los seres humanos padecerá una depresión a lo largo de su vida. La cifra es lo suficientemente alta para que la gente quiera vivir lo mejor posible, olvidarse de los problemas, tomar pastillas que deben traerle la felicidad y, lamentablemente, olvidarse del sexo durante una buena temporada.

De todos los antidepresivos que se recetan en España el 100% tiene como efecto secundario la bajada de la líbido. ¿Es mejor tener sexo o ser feliz?, ¿depresión o hacer el amor? En muchas ocasiones se olvida el paciente de su depresión y corta el tratamiento pero si no estás bien mentalmente no puedes tener sexo. Este círculo vicioso puede tener los días contados.

Viibryd, o vilazodona, es el nuevo antidepresivo que se acaba de aprobar en Estados Unidos. Es el único, hasta el momento, que no afecta al deseo sexual y se espera que sea un “bestseller”. Es curioso también comentar cómo los psiquiatras de países mediterráneos sí preguntan por la vida sexual del paciente mientras que los de los países del norte no lo hacen.

Comenta el psiquiatra Ángel Luis Montejo que “En esos países el sexo es algo de la esfera íntima”. El mismo doctor piensa que una vida sexual pobre puede ser el inicio de una depresión por lo que es fundamental preguntar al respecto. El uso de medicamentos que impulsan la serotonina, como el Prozac, provoca la bajada del deseo sexual hasta en un 80% de los casos y esto es lo que se quiere evitar.

El uso de la dopamina parece mucho más apropiado que el del clásico antidepresivo. Lo que sí que está claro es que el paciente que tiene una depresión no puede abandonar el tratamiento bruscamente para tener sexo ya que no lo va a tener. Mens sana in corpore sano parece resumir a la perfección lo que hay que lograr con todo esto. Más vale arreglar la depresión primero que no seguir deprimido y sin ganas de tener sexo.

Vía | El mundo


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