27 Ene
21 dÃas, el porno en prime time

La reportera Samanta Villar tuvo la brillante idea de estar 21 dÃas haciendo distintas cosas para crear un reportaje interesante, de investigación y con resultados bastante desiguales. Tanto fumar porros como robar chatarra (lo que casi le cuesta una sentencia condenatoria) han sido reportajes muy seguidos por el público, pero el del porno ha batido todos los records.
Si de desmitificar el porno se trataba y de pintarnos a los actores como gente que va a trabajar el resultado se ha conseguido. Eso sÃ, meter a una reportera como Villar en medio de un trÃo y que le diga a la cámara: No me gusta el olor a sexo ni a condón nos resulta un poco “extraño”. Es más, cuando una de las actrices le comenta que graba 2 ó 3 escenas a la semana ella misma dice que es lo normal en su vida sexual, aunque claro, no tan “fuerte”.
Este buen hombre se está liando hoy, estarás pensando, y la verdad es que no. Nuestro punto de destino es la hipocresÃa que existe en nuestra sociedad sobre el tema porno. Se intenta “normalizar” una profesión que ya está normalizada. Se intenta poner a una chica modosita en medio del infierno para que diga: Es normal, follar es normal, el porno es normal, ¡lo he descubierto yo señores!
El porno sigue provocando records de audiencia y el reportaje fue de los más soso. Si por escabroso intentan vendernos cómo una niña bien coge un consolador y lo masturba apaga y vámonos. Pero este es el paÃs que tenemos, todo debe pasar por el filtro del Gobierno y convertir esto en un edén liberal y permisivo pero siempre que no se diga coño a las 5 de la tarde.
El sexo sigue siendo uno de los grandes elementos que controlan la sociedad. La represión franquista sigue influyendo en muchas de las personas que controlan los medios de comunicación. El sexo debe ser tabú y de su control depende el de la sociedad. Asà nos va.
