El tener una relación de pareja abierta es una de las frases que más se repiten en los locales de swingers alrededor del mundo. Esto significa que cada uno de los miembros de la misma se pueden dedicar a tener sexo con quien quiera sin que la otra parte les vaya a recriminar por ello.
Muchas personas piensan, si me va a ser infiel pues al menos que lo sepa o incluso mejor, si quiere tener sexo con otras personas yo también haré lo propio a ver si le gusta tanto. En ambos casos hay más resentimiento que apertura sexual y si no se controlan los sentimientos habrá muchísimos problemas.
En muchas ocasiones nos vemos viviendo un sueño erótico pero en la realidad más tangible. La esperada cópula se hace realidad, al fin vamos a ver al hombre o a la mujer de nuestros sueños desnudo/a pero llegado el momento la líbido se desinfla de una manera alarmante.
Y tan desagradable reacción la puede producir un simple detalle. Por ejemplo, por mucho que un tío se parezca a George Clooney, si esta desnudo y con los calcetines puestos no hay mujer que lo aguante. Lo mismo ocurre con la lencería color carne, es el antídoto perfecto para evitar que el maromo de turno entre en brote.
Son hombres que quedan por internet, mediante foros, en lo que denominan “La Ruleta Rusa del SIDA”. La atracción por lo prohibido, por la muerte y por saber qué se siente estando enfermo de SIDA es quizás su mayor atracción. Les da morbo jugar con su propia salud y con su futuro.
Entre las parafilias sexuales siempre se citan la zoofilia o el sadomasoquismo, pocas veces se habla de la salirofilia, pero es una de las parafilias más ocultas y quizás menos “morbosas”. Es importante destacar que una parafilia aunque sea nombrada como desviación sexual sólo debería determinarse así cuando se esté arriesgando la salud del practicante, como con la coprofilia (comer excrementos) o cuando se comete un delito como con la necrofilia (tener sexo con cadáveres). En esos casos aconsejamos la atención psiquiátrica inmediata.
La salirofilia es la parafilia que lleva a cabo una persona que sólo se excita si su pareja está sucia. Es común que antes del sexo les digan que se vistan con ropa rota y sucia, que ensucien el cuerpo con barro y tierra para darle al acto sexual un tono de suciedad.
Ya lo dice el Kamasutra, el orgasmo es uno de los actos más íntimos del ser humano, tanto es así que tras el mismo parece que nos “olvidamos” de la persona que nos lo ha proporcionado. Es muy común que, una vez terminada la faena, salgamos huyendo al cuarto de baño para asearnos. Tras el sexo el silencio reina en la habitación y todo parece haber terminado.
En el citado libro se aconsejaba que la mujer masajeara al hombre y el hombre hiciera lo propio. No vamos a ser nosotros los que os propongamos qué tenéis que hacer pero sí lo que no tenéis que hacer. Lo primero es eso de salir pitando sin apenas un beso en los labios.
El gobierno de Suiza ha tenido a bien instar a las fábricas de preservativos para que produzcan una serie de los mismos con medidas adaptables al ancho y al largo del pene de los chicos de entre 12 y 14 años. El ancho standard de 52 mm. no les vale ya que el preservativo les queda grande y la seguridad para evitar tanto embarazos como las ETS es nula.
Por eso se ha pensado en producir unos de la talla XXS con un ancho de 45 milímetros, el largo sigue siendo de 19 centímetros en Suiza. Hemos de recordar que, por ejemplo en España, la medida standard de los preservativos es de 54 o 56 mm., por más que nos las demos de “machote” al comprarlos luego nos van grandes y pasa lo que pasa.
Desperate Housewives se ha convertido, en poco tiempo, en un referente televisivo. Las múltiples andanzas de sus protagonistas han hecho que la serie sea una de las más seguidas y que sea uno de los espejos de la mujer madura y de su problemática.
Lo más curioso es que esta relación lésbica que se ha propuesto en la serie, entre Katherine y Robin, quizás no sea tan positiva como parece. Es decir, en Estados Unidos lo común es incluir relaciones homosexuales para revestir al programa de aperturista y comprensivo con la homosexualidad o bien para llevarse un premio Glaad (gala que premia a las escenas homosexuales en televisión).
Tras la muerte de David Carradine y de Kristian Digby, presentador de la BBC (en la foto), el debate sobre esta práctica sexual se ha vuelto a producir. ¿Juego peligroso?, ¿excita tanto como parece?, ¿es seguro practicarlo? A las pruebas nos remitimos, todo puede fallar, hasta el mejor truco.
La hipoxifilia, o asfixiofilia, es una parafilia en la que se usa la asfixia como método para mejorar la erección. Basándose en la erección observada en los condenados a la horca se utiliza como un métido más para conseguir un mayor placer sexual. La estrangulación o la obstrucción de las vías respiratorias son los medios utilizados para conseguir este efecto.
A poco que a uno le de por revisar los consultorios sexuales se percatará de que ésta es una de las consultas más recurrentes. Cuando una pareja heterosexual lleva cierto tiempo es más que normal que ambos se “amolden” al otro, casi siempre se repite la misma coreografía aunque ésta no suponga placer para una de las partes.
Suele pasar que se sigue el orden de besos-caricias-sexo oral-penetración. El hombre alcanza el orgasmo, la mujer opta o por fingirlo o por aliviarse como pueda. Lo que las mujeres no se explican es que tras varios años de relaciones no consigan llegar a este punto. Todas vienen a decir lo mismo, tengo experiencia, intento hacerlo bien pero sólo lo consigo si me pongo encima o si hago esto o aquello.
Por mucho que los escaparates dicten lo contrario, las mujeres con curvas son nuestras preferidas. Y si antes se decía aquello de “Que haya donde agarrar” ahora ha sido un estudio científico el que ha confirmado este extremo, los efectos de las curvas femeninas en el cerebro son idénticos a los de la droga.
Es decir, que es ver a una mujer con generosas redondeces y el cerebro empieza a entrar en el mismo estado en el que entraría de haber consumido drogas o alcohol. Podría parecer exagerado, pero así lo han constatado varios científicos.